La desalarización en Colombia tiene un techo legal: el 40 % del total de la remuneración del trabajador, según el artículo 30 de la Ley 1393 de 2010. Todo lo que se pacte como no salarial por encima de ese porcentaje entra al ingreso base de cotización (IBC) de la seguridad social. La cuenta se hace mes a mes, no una vez al año, y la base sobre la que se calcula no es el salario: es el salario más los pagos que las partes decidieron desalarizar.
Si en octubre estás armando el presupuesto de compensación de 2027 y ya tienes beneficios no salariales andando, esa distinción es la que define si te queda holgura o si vienes raspando el techo sin haberlo notado.
Un pago no salarial de origen no es un pago desalarizado
El artículo 128 del Código Sustantivo del Trabajo agrupa dos cosas distintas bajo la misma etiqueta. Por un lado están los pagos que nunca retribuyeron el trabajo: lo que el colaborador recibe para desempeñar sus funciones (gastos de representación, medios de transporte, elementos de trabajo), las prestaciones sociales de los títulos VIII y IX, y las sumas ocasionales por mera liberalidad. Por otro están los beneficios extralegales de alimentación, vivienda, vestuario o educación, que sí tendrían naturaleza salarial y que las partes excluyen mediante pacto expreso.
Solo los segundos son desalarización, y solo a ellos se les aplica el techo. El Consejo de Estado lo fijó en la sentencia de unificación 25185 del 9 de diciembre de 2021: al IBC solo entran los factores que remuneran el trabajo, las partes pueden pactar que algunos de esos factores queden por fuera, y ese pacto no puede superar el 40 % de la remuneración total. Si quieres el marco completo de qué es salario y qué no, lo desarrollamos en qué se considera salario y qué no.
¿Sobre qué base se calcula el 40 % de la Ley 1393 de 2010?
La UGPP cerró la fórmula en el Concepto 153911 de 2024. La remuneración total es la suma de tres cosas: los pagos salariales del artículo 127 del CST, los pagos desalarizados por acuerdo y las licencias remuneradas. Quedan fuera los pagos por mera liberalidad, las prestaciones sociales y los auxilios entregados para desempeñar el trabajo.
De ahí salen tres consecuencias que casi nadie tiene en la hoja de cálculo:
- La prima de servicios no entra al denominador. Es una prestación social del CST, no remuneración, y por eso no infla la base ni te da margen extra en junio o en diciembre.
- El auxilio de transporte tampoco entra. El Consejo de Estado lo reiteró en la sentencia 30696 del 9 de abril de 2026: por ser una prestación creada por la Ley 15 de 1959, no integra el IBC ni siquiera dentro del 40 %.
- Las horas extras, los recargos y las comisiones sí entran, porque son salario. Un mes con mucha extra te da holgura, un mes flojo te la quita.
La cuenta con una nómina concreta
Toma un colaborador con salario base de $4.000.000 y un paquete no salarial desalarizado de $1.200.000 al mes, repartido en alimentación, movilidad y educación. La remuneración total del mes es de $5.200.000. El 40 % de esa cifra son $2.080.000, y lo desalarizado pesa $1.200.000, es decir el 23,1 %. Holgura cómoda.
Ese es el número que la mayoría de las empresas mira una vez, en la reunión donde se aprueba el esquema, y no vuelve a mirar.
¿Por qué diciembre desacomoda la estructura sin que nadie la toque?
En diciembre la misma persona recibe un bono de fin de año de $2.500.000, pactado como no salarial. Como es un pago desalarizado por acuerdo y no una liberalidad ocasional, entra en los dos lados de la cuenta. La remuneración total de ese mes sube a $7.700.000, el 40 % son $3.080.000 y lo desalarizado llega a $3.700.000. El exceso, $620.000, se suma al IBC de diciembre. El porcentaje del mes quedó en 48,1 %.
Nadie firmó nada distinto. El contrato es el mismo, el pacto es el mismo y el beneficio mensual es el mismo. Lo que cambió fue el mes. Y como la revisión es periodo a periodo, un solo diciembre mal calculado alcanza para un hallazgo, con intereses y sanción por inexactitud encima. En qué audita la UGPP está el detalle de cómo llega ese proceso.
El agravante: un bono de fin de año que se repite todos los años deja de ser ocasional. Si pierde la ocasionalidad y se sostiene en un pacto de no salarialidad, deja de estar fuera de la cuenta y pasa a estar dentro.
Enero vuelve a mover el porcentaje solo
Cada enero el salario base sube, por decreto o por política interna, y el bolsillo no salarial, que suele estar fijo en pesos, pasa a pesar menos. Para 2026 el Decreto 0159 de 2026 fijó el salario mínimo mensual en $1.750.905, un 23 % más que el año anterior. Un incremento así reacomoda el porcentaje de toda la nómina sin que Finanzas mueva un peso del presupuesto de beneficios.
El riesgo aparece con la decisión contraria: dejar el salario quieto y subir el beneficio para compensar la inflación. Ahí el numerador crece, el denominador casi no, y el porcentaje se acerca al techo justo en los meses con menos horas extras del año. Es una decisión que se toma en octubre, cuando se arma el presupuesto, y se paga mucho después, cuando llega el requerimiento. El mecanismo de fondo lo explicamos en flexibilización salarial en Colombia.
Lo que sostiene la cifra cuando llega la auditoría
Frente a una fiscalización la defensa no es el porcentaje, es poder demostrarlo. La sentencia de unificación dejó claro que lo declarado en la PILA se presume veraz y que le corresponde a la UGPP probar que un pago clasificado como no salarial en realidad remunera el trabajo. Pero el pacto de exclusión lo prueba el empleador, y lo prueba con documentos.
Ahí entra Bink. Cada bolsillo que la empresa asigna queda registrado con fecha, monto, colaborador y categoría, y el reporte por persona se exporta tal cual. Eso hace posibles dos cosas que en una hoja de cálculo son trabajo manual: reconstruir el porcentaje real mes a mes, diciembre incluido, y entregarle al contador el respaldo de cada peso entregado como no salarial. Bink no reemplaza al abogado laboral ni al contador, les da el insumo que hoy tardan semanas en armar.
Para el colaborador el efecto es más simple. El beneficio llega el día que tiene que llegar, en la categoría donde lo puede usar, sin que nadie le tenga que explicar por qué este mes cambió.
La pregunta para octubre
Si tuvieras que decir hoy en qué porcentaje quedó tu estructura el diciembre pasado, con el bono incluido, ¿lo podrías calcular esta semana o tendrías que pedirle a nómina que cruce doce archivos?
El presupuesto de 2027 se aprueba con una cifra. Vale la pena que sea la del mes más cargado del año y no la del promedio.
